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Resumen:
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De una o de otra forma, la idea de la identidad, o el asunto de la identidad, adquieren una serie de significados diversos, no solamente un significado ni una única acepción terminológica que pueda contener y definir de forma absoluta el concepto epistemológico de la identidad. Se trata pues de una serie de contextos diversos, imbricados y encabalgados unos con otros, que contribuyen al desarrollo del significado pleno del concepto. Además, el concepto adquiere sentidos cambiantes de una a otra época, de una a otra filosofía, de uno a otro ambiente, de una a otra cultura, con lo cual encontrar una única fórmula que defina el concepto se considera, desde el punto de vista científico y desde el punto de vista práctico, algo que reduce y restringe la amplitud del sentido conceptual de la identidad. Del mismo modo, limitarse a un único ángulo de visión supone, desde el punto de vista científico, exponerse al riesgo de caer en contradicciones. Desde este punto de partida, el marco dialéctico de la identidad, dentro de sus diversos ámbitos, la convierte en algo de significado complejo, sujeto a una gran multiplicidad de datos que se imbrican en su mayoría para construir una serie de sentidos a través de fórmulas y contextos diversos. Por eso podemos ver cómo hay una gran variedad en la definición de las identidades culturales. En la última década del siglo XX y la primera del XXI el interés por el asunto de la identidad cultural, la identidad política y la identidad religiosa ha experimentado un aumento sin precedentes entre los investigadores y los expertos en ciencias humanas y sociales...
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