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Resumen:
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Esta tesis doctoral trata de ahondar la relación entre las nociones de carisma y mímesis en la obra del filósofo francés Roger Caillois. Inscribiendo su obra en continuidad con la de Marcel Mauss, vemos en Caillois una peculiar etnología de la división epistemológica del pensamiento occidental. En este sentido, esta investigación, de composición ensayística, interpreta el conjunto de la obra de éste como una crítica antropológica, en tanto que mueve las coordenadas de aparición del ámbito humano, de algunos de los fundamentos de la mitología política de nuestros tiempos. Poniendo en perspectiva la economía del poder que acompañó la generalización de la guerra como último tiempo sagrado de las sociedades occidentales, las teorías de Roger Caillois descentraron los grandes actores de la religión política mesiánica de la Modernidad: el amigo y el enemigo político como singularidades existenciales. La destrucción de la multiplicidad e inabarcabilidad de los fenómenos sagrados al paso de la especialización de las ciencias, a la vez que evacuó posibles lógicas del sentido autónomas de la racionalidad técnico-capitalista, confortó un tipo de autoridad al compás de aquel ritmo escatológico del mesianismo progresista: el poder carismático. Alejándose después de la Segunda Guerra Mundial de la retórica guerrera de sus años de juventud, Caillois pensaría la representación como mímesis y no como metaforización, en ruptura con el régimen estético carismático – la identificación y el reconocimiento – y uno de los pilares de su antropología política – la lucha a muerte entre el amo y el esclavo. Ambas habrían propiciado la teología política como salida privilegiada a la crisis del proyecto ilustrado. Negándose a articular un dualismo entre naturaleza y cultura para pensar el advenimiento de un mundo post-revolucionario, Caillois buscó más bien un principio de unidad capaz de vencer la imposición de la soberanía humana frente a la naturaleza, palpable en la doctrina del arte puro o en la extensión del género literario fantástico. Cuestionando las bazas de esta autonomía moderna humana frente al mundo, Caillois permitiría interpretar su aislamiento de la naturaleza como corolario de su cada vez más general enajenación de toda vida sagrada distinta de la identificación con un absoluto (llamémoslo el dios, el soberano, el amo o simplemente una autoridad trascendental). La conformación del individualismo moderno, entonces, habría propiciado la generalización del carisma como autoridad y como estética...
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