|
Resumen:
|
A día de hoy la red de redes es un océano de contenidos o mejor dicho, datos, que es el término que mejor encuadra esta nueva realidad en la que el fenómeno domínate es el Big Data. Los datos contienen información y conocimiento al igual que ruido informativo, el cual posee, sin duda, mayor peso en el conjunto y dada la evolución del fenómeno de Internet, este desequilibrio en desventaja del conocimiento no hará sino aumentar con el tiempo a menos que los propios consumidores de información, ahora convertidos simultáneamente en creadores de la misma, seamos capaces de adoptar una posición más responsable y crítica con nuestro papel activo en la red. El origen de internet sin embargo es muy diferente, una herramienta al servicio del conocimiento sin apenas ruido que generase distorsiones. Cabe preguntarse: ¿Qué ha ocurrido?, ¿Ha desparecido la “antigua Internet” en favor de una “nueva red”, al servicio de los datos, el ahora famoso “Big Data”? ¿O aún es posible acceder a ella? La conclusión a la que he llegado a lo largo de esta obra es que la “Internet originaria” no ha desaparecido, simplemente está oculta por la niebla generada por el ruido, pero no es en absoluto inaccesible, simplemente hay que saber buscar. Y por último una reflexión. Internet es el fenómeno más relevante del siglo XXI, ya que está reconfigurando las sociedades humanas que lo habitan, hasta el punto que podemos decir que Internet se ha convertido por derecho propio en patrimonio de la humanidad, y como tal debemos cuidarlo y hacer un uso responsable de él, si de verdad queremos legar a las generaciones futuras un patrimonio valioso y no un fenómeno incontrolable que los convierta en sus víctimas propiciatorias.
|