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Resumen:
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Las mejoras en la supervivencia de los niños prematuros no han ido acompañadas de reducciones proporcionales en la incidencia de la discapacidad en esta población. Hintz SR y colaboradores, en un estudio multicéntrico, realizaron evaluaciones del desarrollo neurológico a los prematuros menores de 1000 gramos, entre los 18 y 22 meses de edad corregida, y encontraron que sólo el 21% no presentaron secuelas en ninguno de los dominios del neurodesarrollo y neuroconducta. Por lo tanto, la supervivencia no es una medida adecuada del éxito en estos niños, que permanecen en alto riesgo de morbilidad del desarrollo neurológico y de comportamiento. . La parálisis cerebral (PC) encuentra en la prematuridad su mayor causalidad. Existe una variación de la prevalencia de la PC entre un 4,56% según la red neonatal SEN 15003 y el 9%, según el estudio de EPIPAGE, en los prematuros nacidos con edad gestacional menor de 32 semanas y su incidencia aumenta en los extremadamente prematuros hasta un 19% en el estudio del grupo EPICURE. A pesar de los avances en el cuidado de los recién nacidos prematuros, sigue siendo difícil predecir los resultados adversos en el neurodesarrollo y la discapacidad posterior. Las evaluaciones estandarizadas tienen como objetivo la discriminación de los niños con una alteración motora, la predicción de una futura alteración del SNC y establecer el efecto de los tratamientos realizados. Los instrumentos longitudinales son más predictivos y útiles que los transversales ya que ayudan a construir una trayectoria del desarrollo del niño y miden el verdadero efecto de las intervenciones realizadas. Además nos proporcionan información sobre la maduración, la recuperación de la lesión y la reorganización cerebral. Para conseguir dicho objetivo la escala debe tener una adecuada validez, sensibilidad y especificidad...
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